¡No sudes en vano! Por qué hidratarte durante tus entrenamientos es tu arma secreta
¿Ir al gimnasio o salir a correr te sienta genial, pero estás alimentando tu cuerpo correctamente? Mantenerse hidratado no es solo para calmar la sed; es absolutamente crucial para maximizar tu rendimiento y proteger tu salud durante el ejercicio.
Empujas tus límites, tu corazón se acelera y el sudor gotea, eso es lo bueno, ¿verdad? Pero con cada gota de sudor, estás perdiendo líquidos y electrolitos que tu cuerpo necesita desesperadamente para funcionar de manera óptima. Escatimar en agua puede convertir un buen entrenamiento en una lucha, o peor aún, provocar problemas de salud graves. Aquí te explicamos por qué siempre debes tener tu botella de agua cerca:
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Aumenta el rendimiento y la energía
Incluso una caída del 1-2% del peso corporal debido a la pérdida de líquidos puede afectar significativamente tu fuerza, resistencia y rendimiento general. La deshidratación hace que tu corazón trabaje más, eleva la temperatura de tu cuerpo y puede hacer que te sientas fatigado mucho más rápido. La hidratación adecuada mantiene tus músculos funcionando de manera eficiente y tus niveles de energía altos.
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Previene el sobrecalentamiento y los calambres
Tu cuerpo depende de la sudoración para enfriarse. Si estás deshidratado, la capacidad de tu cuerpo para regular la temperatura se ve comprometida, aumentando el riesgo de agotamiento por calor o golpe de calor. Además, los calambres musculares, a menudo atribuidos a desequilibrios electrolíticos, pueden empeorar por una ingesta insuficiente de líquidos.
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Ayuda a la recuperación y al transporte de nutrientes
El agua juega un papel vital en el transporte de nutrientes a tus células y en la eliminación de productos de desecho. Mantenerse hidratado asegura que tus músculos reciban el combustible que necesitan para repararse y crecer, y ayuda a eliminar el ácido láctico, lo que contribuye a una recuperación más suave después del entrenamiento.
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Qué y cuándo beber
Para la mayoría de los entrenamientos de menos de una hora, el agua pura es perfectamente suficiente. Para sesiones más largas o intensas, especialmente en condiciones de calor, considera una bebida deportiva rica en electrolitos para reponer las sales perdidas. Bebe uno o dos vasos antes de empezar, pequeños sorbos cada 15-20 minutos durante tu entrenamiento y rehidrátate completamente después.
Así que, ¡haz de esa botella de agua tu mejor compañero de entrenamiento y bebe para mejorar tu salud y rendimiento!
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